lunes, 23 de febrero de 2015

2. Un país en crisis: de 1898 a 2008


CRISIS INSTITUCIONAL
1898
2008
La crisis institucional en 1898 hace referencia a una crisis de fuerza en los líderes y altas esferas de partidos. Una gran falta de capacidad y responsabilidad del gobierno para hacer frente a los problemas que afrontaba España en aquel tiempo. Esta falta de iniciativa posiblemente pudo ser causada por el "relevo" de los políticos que impulsaron la Restauración, y que ahora dejaban a España en manos de la suerte.








Debido a la situación actual, se está efectuando una pérdida de credibilidad generalizada en las instituciones políticas y de alto mando en el poder, hasta el punto de cuestionar, en muchos casos, su utilidad y profesionalidad. Es por eso que en consecuencia muchos españole desconfían de las sucursales bancarias de España y guardan su dinero en bancos extranjeros.


CRISIS ECONÓMICA
1898
2008
Tras la pérdida de Cuba y Filipinas y la derrota ante EE.UUel imperio colonial desapareció, los mercados y las fuentes de beneficios fáciles habían desaparecido. La industrialización progresivamente se imponía y las inversiones de capital extranjero se incrementaban. Como consecuencia crecían los sectores asalariados y progresaban paulatinamente sus estructuras organizativas. Se propagaba la evidencia de una profunda crisis económica cuyas notas más destacadas fueron la inflación, la depreciación de la moneda y la reducción del comercio exterior. Esta crisis fue exclusivamente resultado de la incompatibilidad del sistema de la Restauración (1875) con las tendencias industriales y modernistas de la nación española.
A diferencia de lo que ocurrió con el Desastre del 98, la crisis por la que España está pasando ahora mismo viene de otros países. Pero como suele ocurrir, los más afectados casi siempre resultan ser los más débiles o los que presentan menor capacidad de previsión. En este caso, el agravante que hizo de la crisis española algo descomunal no fue otro que el ladrillo. Un boom descontrolado de la construcción que favoreció enormemente la especulación y que acabó resultando insostenible, dejando a un país entero a merced de las decisiones de la UE. Tanto es así, que ahora el rescate no ya de la banca sino de las finanzas públicas se vive "como una humillación" en una España que creía haber puesto fin a su diferencia secular con Europa.
















   

CRISIS POLÍTICA
1898
2008
España se encontraba inmersa en una profunda crisis política, donde la Restauración empezaba a contemplarse como un sistema incapaz de devolver a España sus épocas de prosperidad. En un intento de sacar al país de tal situación, surgieron movimientos coincidentes en la conveniencia de procurar un rearme moral del país mediante la crítica del sistema político vigente, de sus prácticas caciquiles y de las estructuras socioeconómicas en las que se sustentaba (incluso cuestionando la propia institución monárquica y el problema religioso). Más tarde, el proyecto político de Maura propuso una limitada descentralización y el establecimiento de unas elecciones sinceras buscando contar con el apoyo de la burguesía urbana y promoviendo la movilización de la masa "neutra" del país.



















La crisis económica ha desencadenado a su vez una crisis política en la que la corrupción juega un papel fundamental. Los ciudadanos no consideran capaces a los políticos de resolver sus problemas, sino que para ellos son un problema añadido. Es esta desafección hacia la política el único punto de comparación con el 98, pues este rechazo que provoca la actividad política en general, y que es fuente de multitudinarias protestas, era algo totalmente desconocido por aquel entonces. Todo ello suscita inevitablemente la cuestión de la deslegitimación del sistema democrático tal y como está concebido, y abre las puertas a la aparición de discursos populistas en la derecha y la izquierda.
CRISIS SOCIAL
La crisis del 98 con frecuencia se ha presentado como una catástrofe nacional, identificando los errores de los gobernantes españoles con el fracaso histórico de un pueblo (sin embargo, cuando esta crisis se produce, la realidad histórica nos muestra a una nación activa en la defensa de sus intereses). Tanto es así, que se extendía cada vez más la opinión de que era necesaria la búsqueda de un nuevo sistema político que, a través de una reforma constitucional, posibilitase la participación de las fuerzas políticas, sociales y económicas que habían quedado excluidas del sistema de laRestauración y que diera cabida a la autonomía local y regional suscitadas por el catalanismo y los demás movimientos  contrarios (regeneracionistas, republicanos, socialistas, nacionalistas y movimiento obrero).




















¿España deprimida? ¿desmoralizada? La crisis está generando estrés en los individuos (por pérdida de empleo, incertidumbre, reducción de salarios, subidas de impuestos y carestía de la vida, etcétera). Y este estrés ha degenerado en desmoralización, individual y colectiva, cuando no depresión. Cuando se somete a la persona (y a la sociedad, en cierto modo, también) a un estado de estrés mantenido, este se convierte en algo superior a lo que el organismo puede reducir con sus recursos naturales. Cuando controlamos la situación, la sensación de amenaza desaparece. Pero, cuando es de descontrol, se recrudece. Eso pasa ahora también en la sociedad. Tenemos una sensación de vulnerabilidad constante, de que las cosas no están bajo nuestro control, y eso nos sitúa en un estado de alerta que acaba provocando ansiedad y angustia en los individuos.



















CRISIS TERRITORIAL
1898
2008
El Regeneracionismo fue esencialmente impulsado por la pérdida de Cuba en la guerra frente a Estados Unidos, y la posterior pérdida de Filipinas. Una consiguiente crisis territorial que supuso un descenso considerable de los ingresos con los que el país trataba de mantener una relativa estabilidad. Además de dichas evidencias, en el interior de España se produjo una movilización hacia las zonas urbanas de las ciudades, disminuyendo por tanto la mano de obra agraria que suponía el principal motor de la economía española.

En lo que a este periodo respecta, la crisis no tiene tanto que ver con las fronteras, sino con la verdadera influencia que los países extranjeros ejercen sobre España. Los ciudadanos sienten que las grandes decisiones se toman desde fuera, y no precisamente aportan soluciones. La crisis de liderazgo en España se enmarca en una crisis de liderazgo en Europa. Y esta, a su vez, en la pérdida de cohesión y peso de Occidente ante el ascenso de otras potencias, como China. La pérdida de peso de España en el mundo acentúa el abatimiento.

                                                                                               

                                                                               

     
                                                                                          

                                                                                    
                                                                                       
                                                                                        

                                                                                       

                                                                                          
                                                                                                

                                                                                            
                                                                                  

























































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