lunes, 9 de mayo de 2016

"Tratado III" del Lazarillo

En el Tratado III del Lazarillo de Tormes se narra un pequeño vínculo entre un niño pobre que busca un amo para que le de cobijo y lo alimente y un escudero de buenas apariencias que decide hacerse cargo de él, pero conforme se desarrolla la historia suceden una serie de hechos que pueden sorprender al lector. 

Este texto es contado a partir del punto de vista de Lazarillo y de como va sufriendo cambios a partir del tiempo que transcurre con su amo.


Como dije antes, este pobre niño vaga por las casas pidiendo una limosna para recuperarse de su estado. Con el paso de los días va recuperando su forma y la gente comienza insultarlo y despreciarlo solo por el hecho de ser un limosnero, que por aquel entonces estaba muy mal visto y es por ello que Lazarillo comienza a buscar un nuevo amo pero esta vez mejor que los anteriores para que lo mantenga y tuvo la suerte de toparse con un escudero de buenos ropajes y apariencia que decidiera tomarlo como siervo suyo. 

Lázaro por aquel entonces sólo pensaba en comer aunque fuera solo una pieza de pan, pero conforme se desarrolla la historia se da cuenta que su amo sólo le pone excusas, "que si ya es muy tarde, que si no son horas para salir a la calle...", también observa la casa dónde vive, una casa siniestra, sin apenas muebles, sin comida...  Así pues Lázaro se va dando cuenta que tal vez su amo no poseía riquezas y que si no ponía remedio no comería nada.

En este punto es cuando para mí destaca Lázaro, porque a pesar de no recibir nada a cambio, le es totalmente fiel a su escudero cuidando de la casa y haciendo las tareas que él le encomienda, por otro lado Lázaro va en busca de su propia comida y cuando vuelve a casa siente la necesidad por pena de alimentar a su propio amo, es decir, al principio de la historia y como debería haber sido es el amo el que alimenta a su siervo y le da cobijo, pero es tal el estado del escudero que sucede al revés en esta historia de forma que se va creando un vínculo entre ambos.


Otro punto que me llama mucho la atención es cuando el escudero le cuenta a su fiel siervo que tiene grandes posesiones y riquezas en Castilla la vieja, pero aún así por asuntos personales decide mudarse y rehacer su vida en aquel pequeño pueblo de Toledo donde las cosas no le iban nada bien.

Para su sorpresa se presentan un hombre y una anciana que reclamaron el pago del alquiler de la casa y éste responde diciendo que esperen a la noche para poder cambiar la moneda. Al caer la noche aparecen de nuevo con el alguacil y un escribano para reclamar ese dinero pero el escudero seguía sin regresar.

Pasaron los días pero ni rastro de él de forma que se fugó y finalmente Lázaro vuelve a quedarse sin nada y sin tener la suerte de encontrar a alguien que sea capaz de mantenerlo, pero aun así consiguió un hogar donde descansar y protegerse del frío.













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