viernes, 3 de marzo de 2017

Generación del 27

Generación del 27

Pero la mayoría coincide en hablar de la Generación del 27, ya que en este año se celebró el 300 aniversario de la muerte del poeta Góngora, y este aniversario fue como el punto de partida del credo político de este grupo de poetas. La designación de “generación de la dictadura”, en alusión a la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930) durante el reinado de Alfonso XIII, no es correcta, ya que en el fondo no se trata de una generación politizada.

En 1927, al cumplirse el tricentenario de la muerte de Luis de Góngora, Gerardo Diego y Rafael Alberti convocan el acto conmemorativo. Estuvieron presentes Salvador Dalí y José María Hinojosa, en sustitución de Dámaso Alonso, entre otros. Así nació la generación del 27, en la que coexisten diversas tendencias, desde los que recuperan los hallazgos más interesantes del ultraísmo y del surrealismo hasta los que crean una poesía más pura (dado el influjo de Góngora y ciertos principios de Juan Ramón Jiménez) o buscan un contacto con la lírica tradicional y popular.

Los dos grandes mentores de la Generación del 27 fueron el poeta Juan Ramón Jiménez, tan admirado en lo poético como criticado, e incluso despreciado, en lo personal, y el filósofo José Ortega y Gasset que influirá en los poetas con obras como La Deshumanización del Arte, ensayo que será libro de cabecera de toda la vanguardia española. Algunos de los autores del 27 publicarán en la Revista de Occidente, de la que Ortega era director.

En cierta medida como oposición al hispanismo algo cerrado de los autores del 98, los jóvenes del 27 son cosmopolitas: viajan como lectores a universidades extranjeras

Es una Generación lírica

No forman los autores de esta generación un grupo compacto con una ideología propia, como los hombres del 98. Su tema es la renovación de la lírica. Aunque muchos de ellos, los que sobrevivieron a la Guerra Civil (1936-1939), se marcharon al exilio o se afiliaron a ideología políticas, los años anteriores a la guerra los tuvo unidos a todos en un afán de renovación poética.

La Generación del 27 se caracteriza al comienzo por su intento de buscar el arte por el arte, el arte deshumanizado, quizá por oposición a espíritu de la Generación del 98. Muestra esta generación, en un principio, cierta intención de seguir las tendencias modernistas, o más bien vanguardistas, pero la temática nacional de la Generación del 98 se irá infiltrando cada vez más.

Esta generación toma a Juan Ramón Jiménez (1881-1958) no como maestro, pero sí como ejemplo digno de interés. El 300 aniversario de la muerte de Luis de Góngora celebró a este poeta barroco como el artista de la forma y el descubridor de la metáfora brillante. Góngora influirá mucho en el grupo del 27, cuyos representantes fueron dejando el verso libre y volviendo a la forma de estrofas, como es el caso de Alberti y Guillén.

A partir de 1930, se nota un cambio de dirección en esta orientación neomodernista: un apartamiento progresivo de la dirección deshumanizada y una búsqueda del calor humano en la poesía. A partir de esta fecha, cada poeta sigue sus sentimientos personales, lo que da la impresión de que cada poeta sigue un camino estético distinto, por eso es muy difícil agrupar a esta generación bajo una misma temática.


La mayoría de los representantes de esta generación, comprometidos con la II República (1930-1936), tuvieron que escoger el exilio al sobrevenir la Guerra Civil (1936-1939), otros, como Lorca, fueron víctimas de la contienda fratricida.
Paralelos a la Generación del 98, los movimientos vanguardistas buscaban restablecer lo auténticamente lírico y salvar la poesía: el ultraísmo, el creacionismo, el surrealismo, el dadaísmo, el cubismo y el futurismo.


Argumentos a favor de la Generación del 27

El periodo literario que nos ocupa no sólo es conocido como Generación del 27, sino que también se contemplan varias designaciones  como “Generación de Lorca”, “los nietos del 98”, “Generación de 1925…” e incluso “Generación de la dictadura”, concepto que despierta especial interés porque en el fondo no fue una generación politizada.

En cierta medida, como oposición al hispanismo algo cerrado de los autores el 98, los jóvenes del 27 eran cosmopolitas: viajaron como lectores a universidades extranjeras (Salinas y Guillén a París, Dámaso a diversos puntos de Alemania, Inglaterra y EEUU, Gerardo Diego a Francia, Prados a Suiza…)

Antepusieron la faceta artística de la poesía a las alusiones políticas. Aunque muchos de ellos, los que sobrevivieron a la Guerra Civil (1936-1939), se marcharon al exilio o se afiliaron a ideologías políticas, los años anteriores a la Guerra los tuvo unidos a todos en un afán de renovación poética.

Toda esta generación bebe de las nuevas tendencias europeas, sobre todo del ultraísmo. (Movimientos de vanguardia).

RECURSO: Deshumanización del arte, Ortega y Gasset.

RECURSO: Pinturas de Pablo Picasso. Sin olvidar que Picasso representa el arte abstracto, también fue el pintor del Guernica. Cosa parecida tenemos con la evolución de la Generación del 27.


CONCLUSIÓN

La forma de enfocar la crisis con estos pensamientos era contradictorio a la Generación del 98 y al modernismo, ya que la forma de enfocar la crisis actual con las ideas de estos poetas o figuras de este movimiento es muy amplia, si en la Generación del 98, planteamos soluciones desde el punto de vista de pensadores que comparten sus ideologías, a pesar de ser apolíticos, en este caso nos enfrentamos a la crisis con unos pensamientos muy heterogéneos y eso es lo que realmente haría que hubiese mucha más opinión y puntos de vista en la busca de soluciones. Además, hay que buscar apoyo y encontrar conocimientos más allá de tus fronteras, es así como se ve claro el ultraísmo, que reflejado en la actualidad, no con arte sino de manera social o política sería básicamente observando legislaciones de otros países, ayudándoles y de este modo recibir su ayuda, quizás la solución a esta crisis no dependa de nosotros mismos, y haya que depender de otros con un mayor potencial económico para que nos den su mano, siempre y cuando nosotros les otroguemos algo a cambio.


CUANDO ALGO NO FUNCIONA A VECES ES MEJOR INTRODUCIR UN CAMBIO RADICAL QUE EMPEÑARSE EN REPARAR ALGO QUE PROBABLEMENTE VOLVERÁ A ROMPERSE CON FACILIDAD.

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